divendres, 14 d’agost de 2015

Señora Sole



Hay veces que me cuesta recordar nombres. Hoy no pude retener el suyo. No separaba la vista de esta mujer, sabia en vida y con las gafas descansando al final de la nariz, que me recordaba a otras cocineras de escuela que he conocido. Un sector de personas especiales. Mientras conversábamos la quería llamar por su nombre pero siempre me olvidaba. Seguíamos conversando de los platos típicos de cada región del Perú, de cuando ella estaba chica, de cómo cocinar y cómo celebrar. Y de repente ¡Señora Soledad! - se oía desde la entrada - y la mujer con tranquilidad salía y al rato volvía. Igual había salido para volver a buscar un plato de comida para alguien o las llaves. Difícil ya olvidar este humilde nombre. Sobretodo su frescura y autenticidad evangélica.
























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